Lawrence dejó de rastrear hacia el frente, al girarse y ver la silueta que su hermana vió. Tragó saliva y susurró:
- No hagas ningún ruido... - susurró a Alma a la vez que le hacía un gesto para que le siguiera, ya que empezó a avanzar hacia la silueta, intentando no hacer ruido, escondiendose entre las altas hierbas y los árboles, ligeramente encorbado con los sentidos bien abiertos.
Sólo disponía de su clava y de su carcaj, ya que el arco quedó en su casa.